Juan Misael Saracho Campero, un símbolo en el complejo campo de la educación, y en la noble tarea de forjar verdaderos patriotas, una figura que perpetúa a través de la historia en el accionar y la formación de nuestros estudiantes, su nombre quizá no fue ensalzado como debería, pues el Dr. Saracho tuvo una labor pedagógica refulgente en enfocar el problema educacional del país, con la mente y el corazón puestos en un futuro radiante.

Tarija, fue la cuna del esclarecido pedagogo; nació el 27 de enero de 1857, y realizó sus estudios de primaria y secundaria en el Colegio Nacional “San Luis”, sobresaliendo claramente entre sus compañeros por los talentos y virtudes que mostraba. Continuó sus estudios superiores, en la Real y Pontificia Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca.

En 1876 se recibe de Abogado, coronando así una serie de sacrificios que se impuso en aras de su vocación, pues no poseyendo bienes de fortuna, gran parte de su tiempo tuvo que dedicarlo a la lucha por la vida, llegando incluso a robarle horas a su sueño, para copiar a mano textos de estudio que conseguía prestados.

Experiencia hermosa que nuestra juventud debe imitar pues las dotes de un talento no deben limitarse por lo económico, por el contrario, deben compensarse en una voluntad firme de alcanzar metas que nos permitan explotar nuestro potencial.

Habiendo egresado a la edad de 19 años, pudo más su anhelo de contribuir al progreso y desarrollo de la educación y la cultura de la patria por lo que se traslado a Camargo, ejerciendo allí la noble tarea del apostolado y es ahí donde fundaría el “Liceo Porvenir”.

El conflicto armado acontecido entre 1879, la “Guerra del Pacífico”, hace su llamada al toque del clarín, enrolándose en el Ejercito Boliviano con el grado de Segundo Comandante del Batallón Camargo, formado en compañía de sus colegas y alumnos. Concluido el conflicto retorna a Camargo para proseguir su labor docente.

Tiempo después se trasladaría a la ciudad de Potosí, donde la admiración por su talento y espíritu patriótico lo llevaría a ser nombrado munícipe. Como inspector de escuelas municipales, fundaría la Escuela “Alonzo de Ibáñez”, También llegaría a ser Director del Colegio Nacional “Pichincha”, Rector de la Universidad Potosina.

En 1904 Tarija su pueblo natal lo elije Senador, cargo que abandona para asumir las responsabilidades de Ministro de Instrucción Pública y Justicia, durante la primera presidencia del Dr. Ismael Montes.

En 1909 asumió interinamente la Presidencia de la República. Fue candidato a la Primera Magistratura de la Nación por el periodo 1917 1921; anhelo que no pudo alcanzar, ya que fallecería en la ciudad de Tupiza cuando emprendía un viaje a Buenos Aires.

Habiendo sido expuesta la necesidad a la reforma de los antiguos sistemas de enseñanza, y en un análisis y comparación de las reformas educativas emprendidas por el Dr. Saracho se llegó a la conclusión, que el país no contaba con el nivel de pedagogos necesarios, por lo que el gobierno de ese entonces enviaría profesores y estudiantes al exterior para optar la carrera de maestros en ciencias pedagógicas con el objetivo de a su retorno incrementar la solvencia y capacidad del magisterio nacional.

Más tarde sería uno de sus discípulos, Don Daniel Sánchez Bustamante desde el Ministerio de Educación, quien prosiga esa obra fecunda, fundando la “Escuela Normal de Maestros de Sucre”.

Sin duda alguna, Saracho fue un gran Ministro de Educación, sus reformas educativas abrieron nuevos rumbos a la educación en el país, su obra en nuestros días se mantiene vigente.

Bibliografía

Revista Universitaria “Juan Misael Saracho” de Tarija.
Monografía del Colegio Nacional “J.M. Saracho” de Oruro; Prof. Misael Pacheco Loma
“Las Tejas de mi Techo” Bernardo Trigo”.
Vida y Obra de Juan Misael Saracho; Pedro Mercado L.